Hace tiempo que no me enfrento a la blancura de un folio, a la desnudez de un alma pura. Hace tiempo que no corrompo su inmaculado aspecto con las confusas líneas de unas letras que acaban conformando inconexas palabras. Hace tiempo que no respiro, sintiendo cómo hacerlo, que escucho sin oír aquella melodía que lame el corazón y calienta las entrañas.
Antiguos personajes ya olvidados resucitan en mi mente mirándome con sus fantasmagóricos ojos, susurrando nombres que un día concebí y contando historias derretidas en un papel. Qué será de aquellas invenciones que abandoné en un cajón. Qué será de ellos, criaturas imaginarias, que ahora flotan en la espesura de mi mente. De sus vidas, inexistentes. De sus corazones donde late la tinta que los describía. Hace tiempo que lo olvidé. Borré sus vidas, sus recuerdos y sus rostros. Pero ahora, resurgen de la espesura de mis recuerdos para susurrarme, sin voz, de forma enfermiza: escribe, haznos vivir entre líneas y palabras, en la inmaculada blancura del papel.

No hay comentarios:
Publicar un comentario