Soy una chica pacífica pero a veces pienso que tengo demasiado odio dentro. Odio cuando las cosas no salen como yo quería, aunque suene infantil, odio cuando la gente pone límites a mi tiempo, odio cuando todo parece ir en mi contra. Odio el tiempo por pasar deprisa. Odio el frío, odio el sistema en el que vivimos, constantemente centrado en que hay que crecer económicamente en lugar de como persona, entendiendo al humano como un país. Odio demasiado y amo poco. Aun así puedo decir que amo cuando el viento se levanta y despeina mi cabello. Amo que el sol lama mi sonrisa, amo a la gente que nunca se da por vencida, amo la vida, cada segundo en el que puedo respirar sin sentir que todo se acaba. Amo los ojos de aquellas personas que me aman y amo refugiarme entre sus brazos cuando siento tanto odio.
El problema del odio es que te hace olvidar lo que realmente amas. Necesito mantener vivo el recuerdo de todo esto, aunque sea un instante para olvidar el sufrimiento. Porque cuando amo lo hago intensamente.

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