lunes, 29 de febrero de 2016
Lo real de lo imposible
Las cosas nunca salen como esperas. Siempre se genera en la mente unas expectativas que difícilmente son superables. También ocurre con las personas. Las confundimos con objetos, creemos que tienen que cumplir una serie de expectativas bastante elevadas y que poseen unos atributos imposibles. Así que, cuando descubrimos la imperfección de la humanidad se nos cae el mundo encima. Decidimos dejar de amar al fantasma que vivía en nuestra mente y que, tontamente, era sólo una ilusión, con su consiguiente desilusión. De ahí salen los amores platónicos, idealizaciones de lo imposible y demás mitos a los que nos agarramos para seguir viviendo en un mundo injusto. Pero al final, la realidad, al igual que la muerte, siempre acaba ganando. Y la derrota duele, mucho.
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